Hay cosas que no se definen desde un escritorio… se construyen con la gente.
El nombre de un Centro Oncológico no es un detalle menor. Es identidad, es historia, es respeto. Y sobre todo, es memoria de quienes estuvieron cuando nadie miraba.
San Carlos tiene hombres y mujeres que trabajaron por la salud desde la vocación, sin buscar cargos ni aplausos, dejando horas de vida por los demás. ¿De verdad vamos a ignorarlos?
No se trata de estar en contra de nadie. Se trata de estar a favor de lo justo.
El nombre tiene que salir del pueblo. De su historia. De su gente.
Porque cuando las decisiones se toman lejos del territorio, se pierde lo más importante, el sentido de pertenencia.
Y San Carlos es identidad.