21 de enero | 2026
Punta del Este, hace décadas, era un apacible pueblito costero con unas pocas casitas en la bahía. ¿Podrían imaginar sus habitantes de entonces en qué se convertiría? Muchos nostálgicos lamentan la pérdida de aquel encanto, pero hay lugares destinados a crecer, y Punta del Este lo es. El crecimiento ha traído oportunidades. Año a año, trabajadores de todas las ciudades del departamento y también de otros departamentos vienen a hacer su temporada. Muchos eligen Maldonado para quedarse definitivamente y forjar el futuro que su tierra no les da. A nosotros nos enorgullece verlos tomar esas decisiones basándose en una tierra predecible y con proyección.
Nada de esto habría sucedido sin el desarrollo. El gobierno siempre ha procurado acompasar ese crecimiento. Es normal que, a veces, parezca que se va un paso detrás del progreso. Pero basta con abrir Google Maps, ir al satélite del año 2015 y observar cómo han crecido los barrios de todo Maldonado. Miles de personas y, de repente, una calle nueva, una manzana más llena de vida. Por supuesto, esas personas necesitan servicios. Sin embargo, cada año se invierte más. A veces parece una tarea interminable: siempre hay una calle por asfaltar, una vereda por hacer. Algunos lo ven como algo negativo: “falta una vereda”. Nosotros lo vemos así: “estamos a una vereda de empatar”. Ojalá que siempre, a medida que se vayan haciendo, falte una vereda más, porque eso significará que el trabajo continúa y el crecimiento sigue.
Claro, siempre habrá personajes bohemios de cafetín que dicen saber cómo se crece económicamente, cuando ya sabemos el tipo de políticas de crecimiento que defienden. Pero a Maldonado nadie le vende humo ni le enseñará a crecer: el departamento ha demostrado ser guía para muchos otros que no pueden brindar oportunidades a sus habitantes, quienes deben escapar en busca de un futuro real.
Por eso, yo, como muchos más, seguiremos defendiendo las inversiones desde el lugar que nos corresponde. Que vengan todas, siempre bajo la lupa de no afectar REALMENTE al medioambiente. Pero las inversiones deben continuar. Todos tenemos una casa donde hace 500 años era campo y había pajaritos. No seamos hipócritas desde la comodidad del sillón. Nadie invierte en lo que no resulta atractivo, y serlo fue y es fruto del trabajo. Esa es la esencia de Punta del Este, de su progreso y del de Maldonado en su totalidad.
Todo lo demás son chicanas de gente que no ha visto los números y solo vive en su metro cuadrado, o de políticos "paloruedísticos" de toda la vida, a quienes conocemos muy bien.