3 de mayo | 2026
En una sola semana, tres personas se quitaron la vida. Los suicidios en la policía no cesan, y lo que debería ser una alarma nacional parece diluirse entre comunicados tibios, hermetismo institucional y un tratamiento superficial por parte de algunas autoridades y sectores de la prensa.
¿Dónde están las respuestas?
Se anuncian planes de acción, pero no se observan programas concretos, equipos fortalecidos ni una presencia territorial real. Mientras tanto, desde el propio Ministerio de Salud crece la incertidumbre: hay más dudas que certezas, más anuncios que resultados. Y, como si fuera poco, las renuncias no cesan, dejando en evidencia una gestión frágil en uno de los temas más sensibles que enfrenta nuestra sociedad.
Detrás de cada número hay una vida, una familia y una historia que pudo haber tenido otro desenlace. No alcanzan los discursos ni los diagnósticos repetidos.
La salud mental no puede seguir esperando.
Se necesitan decisión política, transparencia y acción urgente.