10 de septiembre | 2026
El edil Javier Sosa brindó un sentido homenaje a la figura de Aparicio Saravia al cumplirse 122 años de su fallecimiento, destacando su histórico legado en la defensa de los derechos cívicos y la consolidación de la democracia en Uruguay. En su exposición, el dirigente político reflexionó sobre la trascendencia del caudillo, cuyos ideales continúan vigentes en la construcción de una sociedad con mayor participación.
Para Sosa, la historia demuestra que existen hombres que simplemente pertenecen a una época, pero que hay otros cuyo recorrido logra trascender su tiempo. En ese sentido, el edil subrayó que el líder revolucionario fue un hombre de campo y, fundamentalmente, una figura capaz de interpretar el sentir de miles de ciudadanos. Estos uruguayos, según explicó en su oratoria, reclamaban derechos que en la actualidad se consideran esenciales, como el respeto a la voluntad popular y la garantía de que todos los habitantes tuvieran un lugar asegurado en la vida política e institucional del país.
Durante su intervención, Sosa remarcó que la trayectoria del caudillo estuvo signada por la reivindicación de principios fundamentales para la conformación de la nación. Al respecto, el edil afirmó que "su lucha estuvo marcada por la defensa del sufragio, la representación y la coparticipación política". Asimismo, el dirigente reconoció que aquel contexto de principios del siglo pasado representó una etapa dolorosa para la historia nacional, atravesada por profundos enfrentamientos entre hermanos. Sin embargo, enfatizó que esos sucesos también formaron parte de un proceso ineludible que contribuyó a transformar profundamente al Uruguay, sentando las bases del sistema electoral moderno.
El representante político también dedicó una parte de su mensaje a repasar los últimos días del líder nacionalista. Recordó que el 1.º de septiembre de 1904, en el marco de la histórica Batalla de Masoller, una bala puso fin a su presencia en el campo de batalla. Nueve días más tarde, el 10 de septiembre, se produjo su fallecimiento en territorio brasileño. Tras estos sucesos, según reflexionó Sosa, quedó el hombre y quedó la leyenda, consolidando una imagen que perdura inalterable en el imaginario del país y de la propia Lista 904.
Pero más allá del mito, el edil centró el cierre de su mensaje en la vigencia de los valores saravistas y en el mensaje cívico que dejaron para las futuras generaciones. Sosa sostuvo con firmeza que la principal idea heredada de aquella gesta es que "ninguna República es verdaderamente fuerte cuando una parte de sus ciudadanos siente que su voz no es escuchada".
A modo de conclusión, el dirigente aseguró que hoy se recuerda a Aparicio Saravia no solamente por los hechos concretos de su vida, sino por lo que su figura representa de manera permanente y estructural en la historia nacional. En sus palabras finales, resumió ese legado como "la defensa de la libertad, de la voluntad popular y de una República donde nadie quede fuera".