10 de octubre | 2026
La edil Miriam Dinardi expuso una profunda preocupación por la situación de la salud mental en el país, advirtiendo que Uruguay atraviesa una grave crisis que requiere medidas estructurales y urgentes. Durante su intervención, la representante de la Lista 904 analizó las alarmantes cifras de suicidio a nivel nacional y propuso una serie de acciones concretas enfocadas en la prevención, la descentralización de la atención y el aumento del presupuesto estatal destinado a esta área.
De acuerdo con los datos presentados por la representante, la tasa uruguaya duplica el promedio continental, lo que configura un escenario crítico que no cede. En su exposición, señaló que “Uruguay enfrenta una paradoja sanitaria: es el país con la tasa de suicidios más alta de América Latina y, al mismo tiempo, uno de los que más psicólogos y psiquiatras tiene por habitante en la región”. En este sentido, remarcó que el problema no radica en la cantidad de profesionales disponibles, sino en el acceso real, la distribución geográfica, la prevención temprana y la voluntad política sostenida.
Al desglosar el perfil demográfico de esta problemática, Dinardi advirtió sobre dos emergencias paralelas. Por un lado, una crisis silenciosa que afecta a los adultos mayores, particularmente a los hombres mayores de 80 años, quienes registran la tasa más alta de suicidios consumados debido a factores como la soledad, las enfermedades crónicas y la falta de contención geriátrica. Por otro lado, alertó sobre una crisis emergente en los jóvenes, especialmente mujeres de entre 15 y 19 años, sector que presenta la mayor tasa de intentos de autoeliminación, lo que constituye una señal de alerta temprana que el sistema actual no está logrando contener.
Un dato central de su alocución fue el factor de género. El 79% de los suicidios consumados en el país corresponden a hombres, sin embargo, el 60% de las consultas de salud mental son realizadas por mujeres. La edil sostuvo que existe un estigma masculino frente a la atención psicológica que resulta crítico y que aún no ha sido resuelto por las políticas públicas. “Los hombres uruguayos se están muriendo sin pedir ayuda”, afirmó con contundencia, reclamando campañas nacionales dirigidas específicamente a romper estas barreras culturales.
En cuanto a la respuesta del Estado, Dinardi reconoció que el gobierno ha declarado a la salud mental como una prioridad y ha destinado partidas presupuestales recientes, como los 160 millones de pesos del Ministerio de Salud Pública y otros 18 millones adicionales para proyectos a fin de año. No obstante, calificó estos insumos como insuficientes frente a la magnitud del problema. Recordó que la Organización Mundial de la Salud recomienda destinar entre el 5% y el 10% del presupuesto de salud a esta área, un estándar del cual Uruguay aún se encuentra muy lejos. Además, criticó que el enfoque institucional sigue siendo principalmente reactivo, enfocado en líneas de crisis y entrega de medicación, en lugar de ser preventivo y estructural.
Frente a este diagnóstico, la representante de la Lista 904 presentó propuestas claras para revertir la situación. Exigió que se establezca una materia curricular obligatoria de salud mental en todas las escuelas públicas y privadas, permitiendo la educación emocional desde la infancia. Asimismo, reclamó la creación de centros de salud mental en cada departamento del interior del país, dotados de equipos multidisciplinarios reales y capacitados para atender a todas las edades, combatiendo así la centralización de los profesionales en Montevideo.
Finalmente, Dinardi subrayó que Uruguay cuenta con los recursos humanos y con una Ley de Salud Mental que aún espera su implementación plena. En su mensaje de cierre, instó a las autoridades a pasar de las estadísticas a los hechos: “Tiene que haber más prioridad y acción, no solo conferencias de prensa. Lo que falta es la decisión de convertir eso en un sistema que detecte, atienda y prevenga antes de que sea demasiado tarde”.