18 de agosto | 2026
El edil del Partido Nacional, Javier de León, realizó una profunda intervención en la Junta Departamental de Maldonado para rendir homenaje a Aparicio Saravia, al cumplirse 170 años de su nacimiento. Durante su exposición, el representante departamental repasó la vida, las batallas y el legado cívico del histórico líder blanco, destacando su impacto en la construcción de la democracia uruguaya y la plena vigencia de sus valores en la política actual.
En el inicio de su discurso, de León enfatizó que el recuerdo de Saravia no debe limitarse a los libros de historia ni a las estatuas de bronce. “No venimos a hablar de un hombre atrapado en el pasado, sino de un fuego que sigue encendido”, afirmó el edil. Además, recordó los orígenes del caudillo en las tierras de Cerro Largo y su temprano compromiso con las libertades, lo que le valió el histórico apodo de "Cabo Viejo" tras su participación en la Revolución de las Lanzas con apenas 14 años de edad.
El legislador departamental subrayó la profunda conexión de Saravia con el medio rural y su gente, describiéndolo como un hombre que entendía el idioma de la tierra y trabajaba a la par de sus peones en el rigor diario de la faena. Según expresó durante su intervención, el gaucho, históricamente postergado por las políticas centralistas de la capital, vio en el líder nacionalista a un verdadero protector de su dignidad y de su suelo.
Al repasar los momentos más duros de la gesta saravista, el representante de la Lista 904 hizo especial mención a la batalla de Arbolito de 1897, donde cayó en combate el hermano del general, "Chiquito" Saravia. En ese sentido, destacó la entereza del caudillo, quien priorizó la moral de su ejército y la causa del país por encima de su propio sufrimiento personal, forjando un liderazgo inquebrantable.
De León enmarcó la lucha de Saravia dentro de una causa estrictamente cívica e institucional. Recordó que, para el general, la divisa blanca no era una herramienta electoral, sino el lienzo donde se inscribían las libertades de la República. Frente a un centralismo que gobernaba mediante la exclusión, el edil citó una de las máximas más representativas del líder: “La paz sin libertad no es paz, es cárcel”. Asimismo, sostuvo que cada movilización del caudillo exigía que Uruguay fuera un país para todos, defendiendo la pureza del voto y la representación de las minorías.
El discurso también abordó la histórica revolución de 1904, describiendo al ejército popular que seguía a Saravia en inferioridad de condiciones materiales pero impulsado por una profunda convicción. El edil relató el trágico desenlace en los campos de Masoller aquel primero de septiembre, cuando el general fue herido de muerte al frente de la línea de batalla. No obstante, de León señaló que el sacrificio de Saravia y de los miles de paisanos que lo siguieron no fue en vano, ya que de esa entrega nacieron conquistas cívicas fundamentales para el país moderno, como el voto secreto y la representación proporcional.
Hacia el final de su alocución, de León trasladó el mensaje del caudillo al presente político, advirtiendo sobre nuevos desafíos como el desencanto ciudadano, la burocracia y la apatía. “Aparicio no nos pide aplausos, nos exige conducta”, sentenció el edil, instando a defender los principios históricos con firmeza y a no quedarse en la comodidad del homenaje.
La intervención del representante departamental concluyó con un llamado a la acción política comprometida y la solicitud formal de que sus palabras sean remitidas a la Comisión Departamental y Nacional del Partido Nacional, a las comisiones de jóvenes, al Instituto Manuel Oribe, al Congreso Nacional de Ediles y a la prensa departamental y nacional.