1 de junio | 2026
El edil de la Lista 904, Javier de León, se pronunció de forma contundente respecto al rumbo político y económico del país, cuestionando la narrativa de la actual administración e instando a no perder el enfoque en el desarrollo estructural del Uruguay. En sus declaraciones, el representante defendió el legado de la gestión anterior, la cual, según sus palabras, debió enfrentar los desafíos globales más severos de las últimas décadas manteniendo intacta la estabilidad nacional.
De León salió al cruce de los cuestionamientos recientes sobre el estado en el que se entregó el país. En este sentido, expresó que resulta "cuanto menos, llamativo escuchar declaraciones sobre 'herencias condicionadas' y 'mala gestión' cuando la realidad de los últimos cinco años ha sido la prueba más exigente que ha enfrentado el Uruguay moderno". Para el edil, la táctica de intentar reescribir el pasado reciente es una estrategia reiterada que busca desviar la atención de las decisiones que deben tomarse en el presente, por lo que consideró fundamental analizar los hechos concretos más allá de los discursos políticos.
Al repasar los hitos del gobierno anterior, el dirigente recordó que la administración asumió el mando en un contexto de paralización global. Según detalló, el país debió sortear una verdadera tormenta perfecta, compuesta por la emergencia sanitaria de la pandemia, los impactos económicos derivados de conflictos bélicos internacionales y una sequía histórica que expuso vulnerabilidades estructurales en el territorio nacional. Ante este escenario, el representante de la Lista 904 valoró que Uruguay eligió un camino diferente al de otras naciones de la región que sufrieron profundas crisis. Destacó especialmente la confianza depositada en la ciudadanía, el respaldo en la evidencia científica y una conducción económica responsable que resultó determinante para sostener el grado inversor internacional.
En respuesta a los argumentos sobre presuntos condicionamientos heredados, De León subrayó que la administración anterior tuvo la determinación política de llevar adelante cambios de fondo que el país reclamaba. Puso como ejemplo central la reforma de la Seguridad Social, una medida que había sido postergada durante años por cálculos electorales. El edil argumentó que tomar ese tipo de determinaciones representa "gobernar con visión de futuro, pensando en las próximas generaciones y no en la próxima elección". Además, enfatizó que sostener la firmeza fiscal en medio de la inestabilidad mundial fue la consecuencia directa de una disciplina que posicionó a Uruguay como un destino predecible y seguro.
Por otra parte, el representante manifestó su profunda preocupación por el escenario político actual. De acuerdo a su visión, el presente se caracteriza por una pérdida de rumbo, donde la inercia y las soluciones a corto plazo han tomado el protagonismo. Durante su exposición, sostuvo que "se nota una gestión que prioriza los equilibrios internos de su propia coalición antes que la necesidad urgente de tomar decisiones de fondo". El dirigente advirtió que cuando la agenda pública se concentra en cuidar el relato en lugar de promover el crecimiento, la competitividad o la eficiencia del Estado, el principal perjudicado es el sector productivo uruguayo.
La ausencia de una planificación estratégica clara y la indecisión frente a temas estructurales son, para De León, factores que generan un nivel de incertidumbre que la nación no está en condiciones de soportar. A su juicio, es indispensable diferenciar entre quienes asumen la responsabilidad de construir a largo plazo y quienes simplemente ajustan su accionar a las encuestas de opinión pública.
Finalmente, el edil concluyó su análisis con un mensaje enfocado en los desafíos venideros. Aseguró que "el progreso de una nación no se mide por lo que se dice en un atril, sino por los cimientos que se dejan para el mañana". En esta línea, reafirmó que la historia se escribe con resultados y transparencia, señalando que el objetivo ineludible para el Uruguay de hoy es evitar cualquier retroceso y continuar edificando sobre las bases sólidas que ya se han establecido.