19 de agosto | 2026
El edil departamental Javier de León, representante de la lista 904, expresó su profunda preocupación ante las recientes decisiones tomadas por las autoridades de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE). En una firme intervención, el dirigente político cuestionó la remoción intempestiva de toda la cúpula de la Dirección de Salud Mental, asegurando que esta medida no representa una verdadera transformación del paradigma asistencial, sino que evidencia una preocupante improvisación gubernamental en una de las áreas más sensibles para la población.
La situación de la salud pública en Uruguay, y en particular la atención psicológica y psiquiátrica, ha estado en el centro del debate público debido al aumento de la demanda y las dificultades de acceso en el primer nivel de atención. En este contexto, el representante departamental analizó las justificaciones esgrimidas para los recientes cambios de autoridades y fue categórico al señalar que los argumentos carecen de sustento operativo. Según advirtió de León, "disfrazar un descabezamiento institucional bajo la consigna de buscar una 'mirada menos médica' es una maniobra comunicacional tan vistosa como vacía cuando no viene acompañada de una hoja de ruta técnica, un presupuesto garantizado ni una infraestructura capaz de sostener semejante discurso".
Para Javier de León, si bien el debate sobre el modelo asistencial en el país es sumamente válido y necesario, la manera en que se están ejecutando las modificaciones expone una falta crónica de rumbo estratégico por parte de las autoridades competentes. El edil fue claro al describir la brecha existente entre los anuncios oficiales y la situación que se vive diariamente en los distintos centros de salud de todo el territorio nacional. A su entender, se manosean organigramas y se lanzan promesas de atención comunitaria, mientras que la realidad demuestra un escenario crítico, marcado por policlínicas colapsadas, listas de espera interminables y una notoria falta de profesionales capacitados en el primer nivel de atención. Esta suma de factores, indicó, deja a miles de familias enfrentando la crisis de salud mental en absoluta soledad.
Además, el curul alertó sobre los riesgos de implementar una descentralización de la gestión sin antes haber resuelto las carencias operativas más elementales, lo que a su juicio significa simplemente trasladar el caos administrativo y asistencial a las diferentes regiones del país. En su riguroso análisis, esta volatilidad en la administración sanitaria no constituye un hecho aislado. Por el contrario, argumentó que es el síntoma de una gestión que parece estar conducida por la coyuntura mediática.
Durante su exposición, el edil sostuvo que "se ha vuelto una costumbre recurrir al titular efectista para tapar la incapacidad de sostener políticas de Estado a largo plazo". Esta dinámica institucional, según indicó, no solo afecta a la salud pública, sino que se repite en otros ámbitos fundamentales como la educación y la seguridad ciudadana. En esas áreas también se adoptan conceptos modernos a modo de maquillaje conceptual para intentar disimular la ausencia de una planificación real y sostenida en el tiempo.
La preocupación central planteada desde la lista 904 radica en el impacto directo que estas decisiones administrativas tienen sobre la calidad de vida de la población. Javier de León remarcó que sustituir equipos enteros sin garantizar una transición sólida ni buscar consensos con los trabajadores del sector genera una profunda incertidumbre en los servicios y, fundamentalmente, una grave desprotección para los usuarios más vulnerables del sistema.
Finalmente, el representante político subrayó que la calidad de la atención en este ámbito no se resuelve únicamente con discursos sobre nuevas perspectivas, sino que requiere inexorablemente de recursos humanos bien capacitados, presupuestos reales, infraestructura adecuada y continuidad institucional. En un firme mensaje de cierre, dejó en claro su postura frente a las necesidades del país, asegurando que "Uruguay no necesita más parches publicitarios ni cambios de timón imprevistos. Necesita un gobierno que entienda que la salud pública exige rigor, presupuesto y responsabilidad, no eslóganes diseñados para salir del paso".