19 de septiembre | 2026
La edil departamental por la Lista 904, Miriam Dinardi, realizó una profunda y conmovedora declaración pública sobre su convivencia diaria con la fibromialgia, una enfermedad crónica que afecta de manera severa la calidad de vida de quienes la padecen. A través de un testimonio marcado por la experiencia personal, la dirigente política decidió alzar la voz para visibilizar una realidad muchas veces ignorada, exponiendo las barreras tanto médicas como sociales que enfrentan los pacientes y transformando su vivencia en un firme llamado a la empatía comunitaria.
En su mensaje, la representante departamental abordó la dificultad de convivir con una patología que no deja marcas externas, lo que genera un constante cuestionamiento por parte del entorno. Durante su exposición, señaló que “hay dolores que no necesitan ser vistos para ser reales”, subrayando que la sociedad actual tiende a exigir pruebas visuales, como heridas o cicatrices, para validar el sufrimiento ajeno. Esta invisibilidad de la sintomatología convierte a la fibromialgia en un padecimiento solitario y, a menudo, incomprendido.
Uno de los puntos más críticos de la intervención de Dinardi apuntó directamente al sistema de salud y a la atención en los servicios de urgencia. La edil denunció la falta de conocimientos y de sensibilidad por parte de algunos profesionales médicos al momento de tratar crisis de dolor extremo. Según expresó, los pacientes se ven obligados a explicar su propia enfermedad en medio del sufrimiento, enfrentando preguntas y cuestionamientos que evidencian una preocupante carencia de formación específica. Esta situación se agrava al considerar la magnitud de los tratamientos requeridos, que incluyen medicación diaria de alto impacto e incluso el uso de morfina cuando el cuerpo llega al límite de su resistencia física.
La representante de la Lista 904 también reflexionó sobre el desgaste emocional que implica saber que se trata de una condición crónica y sin cura conocida hasta el momento. En ese sentido, afirmó que los afectados terminan “luchando dos veces: una contra nuestro propio cuerpo y otra contra la incredulidad de los demás”. Con estas palabras, Dinardi puso sobre la mesa el prejuicio histórico que ha rodeado a la fibromialgia, frecuentemente minimizada o catalogada de manera errónea como un problema puramente psicológico.
Lejos de quedarse únicamente en el diagnóstico de la situación, la dirigente aprovechó la oportunidad para dejar un mensaje constructivo sobre el verdadero significado de la solidaridad humana. Explicó que la empatía no requiere experimentar exactamente las mismas limitaciones físicas que el otro, como el agotamiento extremo tras haber descansado o el dolor al realizar tareas cotidianas. Por el contrario, sostuvo que la clave reside en el respeto y en la validación del otro. “No puedo sentir tu dolor, pero no necesito sentirlo para creer que existe”, sentenció.
La intervención de Miriam Dinardi destaca no solo por su valentía al compartir una batalla personal tan desgastante, sino también por su compromiso como servidora pública. Al visibilizar esta problemática, la edil de la Lista 904 se posiciona como una voz representativa para miles de ciudadanos que sufren en silencio, demostrando que la verdadera gestión pública también implica comprender, defender y dar lugar a las realidades más humanas y complejas de la población. Para concluir su mensaje, recordó a toda la comunidad que “las enfermedades invisibles también duelen”, dejando claro que el primer paso para mejorar la calidad de vida de estos pacientes es, sencillamente, dejar de cuestionarlos.