29 de julio | 2026
El edil departamental por la Lista 904, Alejandro Batista, expresó su preocupación por el impacto que generan los conflictos laborales prolongados en el sector de la construcción, al que definió como uno de los principales motores de la economía de Maldonado. En una reciente exposición, el representante advirtió que la paralización de obras no solo afecta a los actores directos, sino que repercute negativamente en todo el entramado comercial y social del departamento.
Batista subrayó la importancia estratégica que tiene la edificación para la economía local. Detrás de cada proyecto inmobiliario o de infraestructura, existe una extensa cadena de valor que involucra a trabajadores, empresarios, proveedores, comerciantes y cientos de familias. Según la visión del edil, la estabilidad de este rubro es fundamental, ya que gran parte de la población depende, directa o indirectamente, de que la actividad mantenga un ritmo sostenido en el tiempo.
El representante departamental fue claro al validar los reclamos sindicales, reconociendo que la organización y la búsqueda de mejoras son conquistas legítimas que el sistema debe proteger. “Es indiscutible que los trabajadores tienen derecho a organizarse, a negociar colectivamente y a reclamar condiciones laborales justas”, afirmó Batista durante su intervención. Sin embargo, marcó un límite respecto a la extensión de las medidas de fuerza, señalando que “ningún derecho puede ejercerse desconociendo los derechos de los demás”.
Cuando los diferendos no se resuelven de manera ágil y las medidas gremiales generan una incertidumbre permanente, el daño trasciende a las empresas constructoras y a los sindicatos involucrados. En su discurso, el edil advirtió que la sustitución del diálogo por la confrontación directa retrasa inversiones millonarias, posterga proyectos de desarrollo y provoca la pérdida de oportunidades laborales, lo que termina debilitando la confianza de quienes eligen apostar por Maldonado.
El departamento compite constantemente con otras regiones del país y del exterior para captar capitales que impulsen su crecimiento. En ese sentido, Batista destacó que los inversores exigen reglas claras, previsibilidad y estabilidad institucional. “Nadie invierte millones de dólares donde no existe la certeza de que las obras podrán desarrollarse dentro de un marco de respeto y seguridad jurídica”, sentenció.
Para Batista, atender las demandas de los trabajadores no implica detener el avance del departamento. El edil explicó que la mejor negociación es aquella que logra consensos y acuerdos sin necesidad de paralizar las obras. Ante esto, instó a fortalecer los ámbitos tripartitos de diálogo entre empresarios, trabajadores y el Estado, con el objetivo de promover una cultura de entendimiento permanente donde el conflicto funcione estrictamente como el último recurso.
La exposición del dirigente de la Lista 904 también hizo foco en los daños colaterales de las paralizaciones. Batista recordó que cada jornada de trabajo perdida golpea a rubros que muchas veces no participan de la discusión central. Pequeñas empresas, transportistas, ferreterías, barracas y diversos profesionales independientes ven mermados sus ingresos cuando el engranaje de la construcción se detiene.
Maldonado enfrenta el desafío de continuar su expansión económica, pero debe hacerlo sobre las bases de la paz laboral, la responsabilidad y la madurez. Batista concluyó su mensaje reafirmando el compromiso de su sector para construir un departamento con empleo de calidad e inversiones sostenidas. “Cuando el diálogo prevalece sobre la confrontación, ganan los trabajadores, ganan las empresas y, sobre todo, gana Maldonado”, finalizó.